miércoles, febrero 11, 2009

Premio de abrazos

Esther me acaba de dar un premio de abrazos. ¡Qué bien! Pero para recibirlo tengo que decir seis razones que me hagan feliz y pasarlo a seis amigos. Bueno pues, a cumplir. Seis razones que me hagan feliz son:

  1. Recibir una carta de un familiar o amigo. El email no vale, y la postal tampoco. Tiene que ser una carta de papel escrita a mano y hecha con el corazón.
  2. Pasear por un bosque, por la montaña o al lado del mar, escuchando los sonidos de la naturaleza.
  3. Cocinar algo y que me salga bien.
  4. Una velada relajada y entretenida entre amigos o familiares.
  5. Levantarme temprano en un día soleado, en un fin de semana, sin sueño y con ganas de aprovechar el día hasta el máximo.
  6. Tumbarme en la hierba, a la sombra en un día de verano, y recibir las caricias de la brisa.
Todo lo anterior me hace doblemente feliz si lo comparto con alguien que quiera.

Me es un poco difícil elegir a los amigos que reciban el premio, pues no hay tantos que tengan un blog y hablen español. Con lo que muchos de los premiados no tienen blog, y además todo cae en familia.

Y los premiados son.... trtrtrtrtrtrtrtrtrtrtrtrrrrrrtrrrt... pachín

  1. Marilyn
  2. Celia
  3. Antonio
  4. Mineko
  5. Maricrís
  6. Alex
Y el premio? Pues no se por qué no puedo colgarlo en esta entrada con lo que aquí va el link al blog de Esther donde me ha dado el premio:

sábado, febrero 07, 2009

Barcelona



Barcelona suele ser la ciudad destino de mis vuelos a España. Siempre llego cansado y con las horas cambiadas por la diferencia horaria con Australia, y aprovecho la estancia para descansar, dejar mis hábitos australianos, y recuperar mis hábitos españoles. Y es que yo soy una persona que, vaya donde vaya, no puedo evitar el adaptarme al lugar y cambiar.

Barcelona también tiene percepciones distintas para turistas españoles y extranjeros. Para los turistas españoles, Barcelona es esa ciudad cosmopolita y europea, decididamente europea. Para los turistas extranjeros, Barcelona es esa ciudad que, estando en España, ofrece tanto ambiente, cerveza, vino y tapas. Y en cierto modo esas dos facetas se me aparecen a mí cuando la visito. La veo de una forma cuando llego desde Australia, y de otra distinta cuando la dejo tras visitar España.

En el viaje más reciente visité Barcelona tras una ausencia de España de dos o tres años. Fue un viaje largo, de Australia a Singapur, y de allí a Barcelona. La ocasión, visitar familiares durante las vacaciones de Navidad y Año nuevo. En Barcelona están Celia y Manolo, y muy cerca Alex y Mercedes. ¡Saludos a todos y gracias por acogerme! Tuvimos ocasión de hablar, jugar con Alejandro y Natalia a futbolines y tantas otras cosas. Pero bueno, el tema de esta entrada son mis impresiones de Barcelona como ciudad.

Durante los primeros días, y aún con mi prisma de australiano, Barcelona se me antoja ciudad fría, que es invierno y vengo del verano australiano. Me traje ropa de abrigo de todo tipo, pero el frío barcelonés no se combate con la ropa, sino acostumbrándose a él. Por mucha ropa que te pongas, el frío entra y no se puede evitar. No es tanto el frío como la humedad que cala. Pero no me quejo, que por humedad hay mucha más en Gandia, que ya hablaré en otra entrada de este blog.

Barcelona tiene muchas atracciones turísticas, pero no suelen cambiar mucho con el tiempo, con lo que en este viaje no hago el recorrido turístico. Tampoco hago el recorrido de bares y restaurantes, que como no viene Mineko esta vez no me apetece salir. Simplemente, paseo por la ciudad. Y es cuando te das cuenta que es una ciudad como todas las ciudades, ruidosa y con un tráfico imposible, tanto que realmente pasear por las calles es exponerse a agresiones acústicas y olfativas por el ruido del tráfico y la contaminación. Acostumbrado a la tranquilidad de los suburbios de Sidney, este ajetreo me pone nervioso. Para evadirme del ruido visito una galería de arte de entre tantas que hay, o entro en uno de sus tantos bares y restaurantes, que tienen su ruido pero es más agradable. Y la comida, como esperaba, muy barata y muy buena comparado con lo que se come en Sidney. Algo que me encanta de España es que prácticamente cualquier bar y restaurante sirve una comida sorprendentemente buena por el precio. Es cierto que no es tan barata como la de Singapur, y la verdad es que no sé qué decir si es más buena. La comida española es tan diferente de la asiática que no se pueden comparar, simplemente hay que disfrutarlas cada una por separado.



Varias semanas más tarde, ya de vuelta a Australia y tras visitar a los familiares de Gandia, paso por Barcelona otra vez. Tras varias semanas de vacaciones y felicidad, ¡que hace tanto tiempo que no nos vemos, familia!, Barcelona no es tan fría, ni tan ruidosa. Tal vez porque aún hay ambiente de vacaciones, o porque mi mente está más relajada, no sé, la ciudad se hace más hospitalaria. Aprovecho para hacer las últimas compras, cosas que quiero comprar en España como regalos para la gente de Australia, y para mí una cajita de azafrán, que es más barato que en Australia y no pesa nada. El azafrán lo encuentro en una tienda de especias del casco antiguo. Y es cuando vuelvo a descubrir el encanto del casco antiguo, con sus edificios antiguos y calles estrechas. Algo tan antiguo no existe en ninguna ciudad de Sidney, y el verlas me transporta a siglos pasados, intentando imaginarme cómo viviría la gente de estas calles entonces.

Barcelona se despide de mí con una imagen casi insólita de un Tibidabo helado.

Barcelona, punto de entrada y salida de España, antes, y ahora.

domingo, febrero 01, 2009

Caballos y dragones



El título no tiene que ver con juegos o películas de fantasía, si no con la realidad. ¡Los dragones existen, y yo he visto no uno, sino cuatro! Pero hay que buscarlos bajo el agua.

Llevo ya varios meses practicando submarinismo, como ya he contado en otra ocasión. Aquí contaré lo que encontré en una immersión antes de Navidades, y la de ayer.

El Noviembre pasado, en las últimas etapas de la primavera y con el aire y las aguas más calientes, me junté con Ferdinand para bucear en Clifton Gardens. El lugar es bastante feo, pues tenemos que bucear por entre montones de basura de la playa y esquivando sedales de pescar, pero hay algo especial. La playa tiene una red para proteger a la gente de los tiburones. Es una red muy vieja, y se ha convertido en una especie de arrecife donde abundan esponjas y otras criaturas marinas... y caballitos de mar.

Y así fue. Hicimos la immersión por la parte de fuera de la red, donde hay más fauna marina (incluyendo tiburones, pero por suerte ninguno apareció durante la excursión). Me encontré con un pez puercoespín, y con los caballitos. Es una maravilla ver estas criaturas de cerca.

Ayer me ajunté con el club de immersión de Manly con la misión de encontrar dragones marinos. Ya he intentado encontrarlos en la playa de Shelly, al lado de Manly, pero esta vez vamos a un lugar donde se encuentran seguro. El lugar es Inscription Point, que coincide con ser el lugar del primer desembarco del capitán Cook cuando llegaron a Australia a tomar posesión del lugar para el Reino Unido.

El guía, Sharky, nos lleva por entre un laberinto de algas hasta llegar a su lugar preferido, donde encontramos una sepia, estrellitas de mar, y los dragones. Estos dragones no echan fuego (que ya sería difícil bajo el agua, ya), y son pacíficos y curiosos. Se dejan tocar y acariciar, y nadan alrededor de tí.

Cuenta Sharky que los dragones siempre están allí, pero encontrar el lugar exacto no es tan fácil... es un lugar "secreto" que no creo que yo pueda encontrar otra vez... y espero que quede así, secreto, para que estos animalitos curiosos no tengan problemas.